Normalmente hablamos de rechazar, reducir y reutilizar, pero reciclar plástico también juega un papel muy importante de cara a reducir la contaminación y generar un mundo más sostenible.

Reciclar el plástico no compensa el impacto medioambiental de la extracción de los materiales que lo componen ni su producción. Por ello, recomendamos evitar los plásticos de un solo uso, empleando envases de vidrio para guardar comida, recipientes de acero inoxidable para el café para llevar y las botellas reutilizables como Retap para el agua.

Pero si reducir los residuos plásticos a cero te parece un reto demasiado grande, a continuación puedes ver una guía de las mejores y peores alternativas en base a la salud e impacto medioambiental:

Los principales plásticos a evitar son:

  • PVC – Plástico número 3: PVC o cloruro de polivinilo, es considerado comúnmente como el plástico más dañino. En su producción e incineración libera dioxinas cancerígenas y, con el uso continuado, puede liberar ftalatos.
  • PS – Plástico número 6: Vasos o envases de poliestireno de comida para llevar así como algunos vasos y recipientes transparentes.
  • PC – Plástico número 7: Policarbonato. Puede liberar bisfenol-A, un conocido disruptor hormonal.

Plásticos más seguros:

  • PETE – Plástico número 1: El Polietileno tereftalato está considerado uno de los plásticos más seguros, aunque algunos estudios indican que la reutilización de los mismos puede causar la filtración de DEHP (di-ftalatos).
  • HDPE – Plástico número 2: Se utiliza en algunas botellas para practicar deporte. Es más recomendable que el plástico número 7 (PC).
  • LDPE – Plásticos número 4 y 5: El polietileno de baja densidad y el polipropileno se consideran razonablemente seguros.
  • PLA – También conocido como número 7, lo que puede inducir a error: Plástico seguro y biodegradable con el que se puede compostar (aunque no es reciclable). Está hecho a base de plantas. Lo ideal es que esté certificado por BPI (el Instituto de Productos Biodegradables) antes de hacer compost.

Otra manera de categorizar los plásticos es:

  • HDPE – Botellas de plástico opacas.
  • PVC – Botellas transparentes con una línea de unión en la base.
  • PET – Botellas transparentes con un punto de inyección en el centro de la base.
  • ABS – Juguetes, productos de cocina y otros plásticos más resistentes.

Todos los plásticos mencionados son reciclables (con mayor o menor facilidad) excepto el PLA, aunque pocos terminan siendo reciclados de manera efectiva ya que por lo general en los embalajes se mezclan plásticos de distintas densidades, lo que hace que el proceso de reciclaje sea más difícil y caro. En muchas ciudades, las plantas de reciclado no cuentan con maquinaria para la revalorización de todos los tipos de plástico que tiramos al contenedor, por lo que se especializan únicamente en el reciclaje de los plásticos más comunes y fáciles de manejar (usualmente el PET).

Si quieres saber más sobre cómo identificar el tipo de plástico del que está compuesto una botella de agua, los posibles químicos que podrían estarse filtrando al agua y cómo reciclarla al final de su vida útil, puedes leer este artículo.

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¿Qué ocurre con nuestra basura cuando la separamos en contenedores de reciclaje?

El mejor tipo de reciclaje es el de las máquinas de “reverse vending” (RVMs, por sus siglas en inglés), que recogen botellas de plástico y devuelven un depósito a los consumidores. Estas están muy extendidas en Alemania y los países nórdicos, y su alcance está creciendo en otras partes, como el Reino Unido.

Desgraciadamente, poner el plástico los contenedores de reciclaje no significa necesariamente que vaya a ser reciclado:

  • Las botellas han de estar limpias para poder ser recicladas.
  • El tipo de plástico ha de ser fácilmente identificable.
  • Gran parte del plástico termina en vertederos e incinerado debido a una separación incorrecta o a la demanda de basura para quemarla y convertirla en energía.

Pero no te desmotives a la hora de reciclar, aunque pueda llegar a ser un poco complicado.  Definitivamente a la larga vale la pena, ya que si no reciclamos, más plástico terminará en los vertederos, el agua subterránea y en nuestros ríos y océanos.

Por tanto, te animamos a que sigas reciclando todos aquellos plásticos que no puedas evitar, pero intenta hacerlo de manera correcta.

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